Federer, después el resto.

Había un récord en la historia del deporte que nadie imaginaba que iba a ser batido, ni el más optimista pensaba que otro tenista podría superar las 310 semanas que llevaba su majestad.

Roger Federer 'asking questions' about retiring ahead of comeback from  injury in Doha | Tennis | Sport | Express.co.uk
FUENTE: DAILY EXPRESS

Uno cuando es niño cree en la inmortalidad, piensa que hay personas que son superhéroes o poseen poderes que el resto de los humanos no pueden tenerlos. Federer siempre fue uno de esos, el favorito de muchos, el ejemplo a seguir para los tenistas pequeños, o tan solo un acto de perfección. Roger se asemeja a lo perfecto, como si fuera un vaso de cerveza bien helada acompañado del mejor maní o como si fuera una caminata de noche charlando sobre la vida con la persona que queremos. O tan solo lo que nos hace feliz, porque el suizo era eso, una fuente de felicidad para muchos. Pero por encimad de todas las cosas, era inspiración. Esa palabra tan fuerte y significativa, él inspiraba. Siempre.

Pero algo tenía que pasar para que esta nota se esté escribiendo y gire en torno a un récord batido. Ese algo es serbio, Djokovic. Seguro de algún lado lo tienen.

En la mesa de café siempre entra la discusión, los Roland Garros de Nadal, las semanas de Djokovic, las finales de Grand Slams ganadas entre uno y otro. Pero saben una cosa, yo no le creo a aquellas personas que ponen a Djokovic o Nadal por encima de Federer, desconfío, elijo no creerles. Nuestro superhéroe siempre será el numero 1 aunque el ranking no lo decida.

La historia contará que el pase de Djokovic se dio en la semana más esperada por el mundo del tenis, la semana donde se produjo la vuelta de Federer, después de más de 400 días sin pisar una cancha.

Los que amamos el tenis, seguiremos estando felices y sosteniendo la grandeza del suizo.

Porque los genios siempre serán los mismos, nunca saldrá otro Michael Jordan, Tiger Woods habrá uno solo y otro Michael Phelps no encontraremos.

De revés perfecto, la volea efectiva, el drop shot que nunca fallaba y el guerrero que nunca transpiraba. La cámara lo enfoca, el ritual de siempre: Se prepara para recibir, se acomoda el pelo, mira su encordado y se agacha para la devolución .Jamás habrá otro igual. Sepan disculpar. Por eso, como dice el titulo. «Federer, después el resto».

Deja un comentario